Él me llama por la mañana, dormido,
Entre el cielo y el mar, dormido,
Como una golondrina,
En aquella ventana de la luna.
Dormido, a la brisa marina
De aquellas olas de la mañana.
Dormido, de jazmín y azucena,
Cual aroma de rosa y cuna.
Tuyo, soy. Tuyo,
En esos tus negros ojos,
Soy tuyo,
Y en esos tus labios rojos.
Él, me llama, como un niño, recién nacido,
Desde, el vientre, de su madre, despierto,
Entre, el óvulo y el espermatozoide, y sin ser mi niño, concebido,
Me dice: tiernamente, al oído, “papito”, esa mañana entre el sol,
y la brisa marina...)
MANUEL RICARDO PIZARRO DE LOS SANTOS -Perú-
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