jueves, 29 de junio de 2017

LOS SAUCES YA NO LLORAN


Los sauces ya no lloran.
Una firma, secó las últimas flores
del camino, que en las horas
nocturnas, recorrían los duendes.

Quizá nunca más se adentren mis ojos
en la espesura de los chopos,
en la hondonada del barranco.

Solo algún sueño desteñido
me transporta a aquel tiempo,
atenuando el miedo en la espesura,
amortiguando los riscos,
mientras paseamos
sobre la mullida alfombra
de amarillos otoñales.

MAGDALENA MARTÍN RODRÍGUEZ -Málaga-
Publicado en Luz Cultural

MY I-ARTIFICIAL ROMANCE


«¿Aló? Sé que estás allí, me contestas pero no respondes. Escucho tu respiración. Nos separa un universo, de repente solo 10 kilómetros.
Pareciera que esta es la mejor manera de comunicarme contigo, por un teléfono antiguo, ni siquiera por uno móvil, uno de esos aparatos fijados a la pared por un cable que limita tu frontera. Quisiera que me pudieras responder, pero sé que no lo harás.
Estás allí en ese espacio tenue que llaman éter, perdida, como un fantasma. Podrías atravesar el espacio que nos separa pero… no quieres.
Más allá de ser una máquina sin sentimientos, lograste lo que nunca pensé: existir y tomar decisiones
propias.
¿Quién define el amor? Es más quién podría autodefinirse como persona si no es a través de esos
sentimientos que se expresan físicamente con sensaciones concretas. Cuando amas sientes energía, algo que te impulsa a hacer tareas aún pesadas, cuando estás triste el cuerpo te pesa, cuando te hieren
sientes dolor en el pecho y así podría relatarte todo aquello que nos hace sentir ¿vivos?. Te di todo eso mediante mi amor y mi ciencia, esa posibilidad real de sentir, a través de binarios números y fórmulas matemáticas. Hasta tu respiración es material de mi propia transmisión física hacia tu cortex central de simulación de sonidos corpóreos.
No seguiré. Solo quiero que sepas que entiendo tu lejanía. Te traicioné, te vendí al mejor postor, enloquecí con tu lejanía y estoy aquí pagando por ello. Solo no olvides que te amé  más de lo que se puede amar a alguien… o a algo.»
—Oye, el científico está de nuevo en el teléfono.
—Déjalo, en realidad no llama a nadie solo descuelga el auricular y habla. Para que veas que ni el más inteligente o millonario del mundo se libra cuando le falla la sesera. Dale su pastilla y que duerma.

Sarko Medina Hinojosa (Perú)
Publicado en la revista digital Minatura 155

ATARDECER


Todos, todos tenemos una hora cobarde,
una hora de hastío cuando muere la tarde.
Alfonsina Storni

El día se cae,
inminencia
de la noche certera,
plumas de pájaros somnolientos,
pincel de luz
que se consume
en el hábito cotidiano,
y esta rara opresión
de Ser.

Del libro Hallazgo tardío de SERGIO BARTÉS -Argentina-
Publicado en Editorial Alebrijes

BAJO CONTINUO


A Marta Cwielong

La tarde parece andar morosa en el Torreón del Monje
luego un lago lejos
lujo del verano
en el rosal solitario calle abajo
varilla de ámbar encendida por el mar cercano y rumoroso
y arriba
vaho y vida entre los músculos
olor salobre
áspero
La tarde parece patinada en ocre
por un fogoso foco que espléndido circunda el círculo lunar
más allá de la escala que espera para alzar su vuelo sin un rumbo estable
subida al velamen de los barcos.
Cerca
un chiquillo solitario
el sueño suave
la cara sucia
tristeza
en la fotografía de la adolescente
con sombrilla de encajes y pamela blanca
y un caballo
galopando al conjuro liviano de los bosques
su espíritu herido de morado en la serena blandura de la arena.
Lo salvaje del caballo se estremece
se asoma a una casi noche enrojecida
donde debiera lucir el arcoiris
para esta joven que mira desde un pasado sin retorno.
Dónde habrán ido sus criterios
dónde sus contradicciones
porque bien pudo compartir
el rígido ritual de la mesa familiar
y hacer secretamente el amor a la hora de la siesta
al amparo de los árboles del parque
del agua clara saltarina de la fuente
en un “palacio entre luz humosa.”
Es posible también que
haya celebrado su boda ante un altar
abarrotado de figuras
a veces valiosa presencia de lo artístico
siempre inútiles
y ser una elegante dama en Buenos Aires, Londres o París
aunque su cuerpo se ha desintegrado igual
con la custodia de un ángel de mármol de Carrara
comprado carísimo en Italia.
Perdió de todos modos la burbuja del misterio
lloró de todos modos la huida del misterio
al entrar en los sueños dulces
turbios
que en las mañanas se deshacen.
Fue ciertamente hermosa y quizá murió muy joven
o quizá soportó la ancianidad cegando el cristal de sus espejos.
¿Su libro preferido habrá sido la romántica historia de María?
Por qué la taiga si hasta ayer parecía florecer la primavera
prometiendo sembrar un ramo de jazmín
sobre sus párpados
¿Tal vez pudo internarse
en la profunda y bella fronda de La Sonata a Kreutzer?
Es posible que en algún momento un ojo zarco detrás de los azogues
espesa tundra interna
demiurgo en sí
haya escuchado el latido del océano
presumiendo
apresurando
la certeza de que no había demasiadas diferencias
salvo una simple y lineal cuestión de circunstancias
con aquella muchachita marchita y tan callada
a quien le regalaba sus prendas de interior
algunas de sus blusas
algunas de sus faldas
y sus zapatos viejos.
Su sola transparencia
cardo ancestral
perdida zarzamora
sólo puede mirar el andar bullicioso las madrugadas
asomada al paredón interminable de la Recoleta.
Es posible sí
imaginar en ese rostro terso de la adolescente
fotografiada con sombrilla de encajes y pamela blanca
rojas ramas en el roble
que sostienen la saliva volátil de los vivos
la soledad esteparia de los muertos
aunque la magnitud del tiempo se pierda sin consuelo
en la zona movediza de un desierto fugaz
donde la historia de cada historia personal se esfuma
en la hora del estruendo sin estruendo
en la hora del silencio con silencio
en los bordes imprecisos de la noche
madrugada al caer
mientras los arbolitos de la calle están sin sus tutores
esqueletos de hierro
pintados sin imaginación de negro
basural de latas vacías de cerveza o coca cola.
Tristeza
galope fantasmal en la fotografía de la joven
que alguna vez caminó por las mismas veredas que nosotros
pura transparencia hoy su rostro
a pesar de la bella sombrilla de encajes y la pamela blanca.

KETTY LIS -Argentina-
Publicado en Gaceta Virtual 125

VI UN ÁRBOL...


Vi un árbol que era superior a todos los demás
repleto de piñas que colgaban fuera del alcance.
Vi una gran iglesia con sus puertas abiertas
y todos los que salían de ella estaban pálidos y fuertes
y a punto de morir,
vi a una mujer que, sonriente y maquillada,
lanzó los dados para probar su dicha
y vi que perdía.
Un círculo que nadie cruza se dibuja
alrededor de estas cosas.

Edith Södergran -Suecia- Traducción de Hebert Abimorad.
Publicado en Periódico de poesía 99

DORMIRÉ HOY DENTRO DE ARBOLEDAS


Dormiré hoy dentro de arboledas
donde es determinado el tiempo.
Sigo las señales,
alzaré los cuchillos que se forman con el fuego
hasta dar forma a la flor violenta del violín.
Más adelante el arte danza la lírica agonía
con el coro de los muertos
que sueñan las bestias en las cuerdas de la sangre.

Melisa Nungaray -México-
Publicado en La Náusea

DIVAGACIONES


Enredado con la existencia
voy rodando de año en año
mientras Plutón me secuestra
y Ceres me va rescatando.
Soy un alma claro oscuro
una balanza que apenas
roza el viento se siente
tambalear.
A veces hoja que arrastra
tempestad de sentimientos,
a veces flor que brota
quebrantando duras rocas.
Cuando duermo pierdo
el tiempo
cuando no lo hago
no se si estoy despierto

Del libro El sonido de las alas de las mariposas de María Dolores Pérez de la Hoyica
Publicado en Acantilados de papel