jueves, 22 de febrero de 2018

ME ROMPISTE LAS ALAS…


…Y le rompiste las alas a mi vida,
cuando empezaban a echar raíces
las palmeras,
en un oasis moribundo,
en el desierto interminable
de mi triste corazón adolorido.
Y quebraste los huesos de mis alas
Uno a uno, sin clemencia,
impidiendo locamente mi partida,
tras la búsqueda de un horizonte
imaginado y perdido.
Fuiste injusta y cruel… ¡mujer!
condicionando mi futuro,
mi felicidad y mi destino.
Pues, si ya no me amabas…
¿Qué ganabas tú,
al interrumpir mi vuelo?
Sólo conseguiste… ¡mezquinamente!
arrimar mi vida al despeñadero,
como un invierno que murió,
en el pronóstico incierto
de un posible verano.

Recaredo Radillo N. -Hondura-

FEDERICO, FEDERICO


CORRE, CORRE, FEDERICO,
HUYE, HUYE, QUE ALGUIEN VIENE,
LOS DE LA GUARDIA CIVIL
QUE TE APRESAN PORQUE TÚ ERES:
POETA GUADALQUIVIR,
ESPAÑOL Y NO TE QUIEREN,
DICEN QUE TE ALZASTE EN ARMAS,
Y A ELLOS NO LES CONVIENE.

ESCAPA POR LA RIVERA
LOS MUCHACHOS TE LO DICEN,
FEDERICO SALE AL RUEDO,
FEDERICO, NO LES TEME,
COMO MIURA EMBRAVECIDO
LOS ESPERA, EN SUS CORCELES,
DISPUESTO A DARLE SU SANGRE
A ESA PATRIA QUE SE MUERE.

AUNQUE MURIÓ FEDERICO,
HOY SUS CANTOS LE REVIVEN,
SU POESÍA ANDA SUELTA,
SUS VERSOS EL AIRE HIEREN,
Y LA HISTORIA LE RECUERDA
CON NOSTALGIA, COMO UN HÉROE,
FEDERICO GARCÍA LORCA
LA PATRIA HOY...¡TAMBIÉN SE MUERE!

JOSE RUEDA A. -Colombia-

LA SEMILLA DE SEDA


El gusano de seda
es  un artista
… y no lo sabe
¿Es por eso, su arte, menor?

Viajaba el poeta buscando versos
perfilando inquietudes en la oscuridad
extendía las manos muy hacia adentro
moviendo la espada de la soledad
intentaba
la conjugación del número complejo
el inaudible sonido dentro del cajón
en cuyos verbos elementales y quebradizos
despertaría la inspiración
¡Insistía! pero no hallaba…
una anoréxica y escuela revelación
había sepultado los caminos iluminados
cegado
¡Deambulaba sin encontrar!
la llave del cofre de los misterios
el pasadizo secreto a su corazón
asustado
¡Intuía que perdería la gran oportunidad!
escribirle con letras de zafiro
¡Su amada se había ido!
llevándose el cristal de la ilusión
¡Vagó horas sin reloj o medida!
angustiado
inspeccionó el regadío de los murmullos
el eco sin pistas de sus veredas

¡Temía tanto!
quedar obstruido dentro del vacío
navegando eternamente en la nada
… y ella ¡Jamás lo sabría!
¡Comenzó a temblar!
preguntándose qué podría hacer
¿Cómo se rescataría de tan infame naufragio?
pensó
quizás si encuentro un gusano de seda…
¡Tal vez la magia retornaría!
lo sembraría en el punto más álgido de la pradera
germinaría
como el árbol de los destellos
colmando de colores la estancia de sus mesetas
¡Tejería mantos y tapices!
brocados elocuente de palabra viva
bordaría metros de versos en el cenit
atándolos al Edén de los jardines rotos
¡Sí! ¡Sí! Germinaría…
¡Cuanto lo deseaba!
tocar ese imaginario cuerpo de gelatina
sumergirse completo
dentro del inquieto lago de su amarillenta inocencia
creando arte al ritmo de sus minúsculas
convulsiones
¡Poesías! Ese poema para ella…
¿Tejerías un manto de pergamino?
pequeño gigante de goma espuma
¿Pespuntearías túnicas de algodón sobre la inspiración?
con fuertes hilos color de Luna
¿Envolverías con tu tela la espalda de mi amada?
¡Hila! ¡Hila!
un hermoso tapiz plateado sobre su boca
construye un telar de océanos claros
sobre su inolvidable silueta de sirena
tejedor de sueños imposible
¡Cúbrela con la túnica de mi amor!
¡Borda! ¡Borda!
sin letras pequeñas en la esquinas
sin jirones de nailon o percalina
¡Solo lo que hilvane tu cuerpo de maravillas!
dibújala con cristales de agua clara
¡Háblale de mi destino!
que no será otro
que escribirle sonetos de plastilina
Lloraba
¡Suplicaba!
El cielo omnipresente
escuchó tan profundo lamento
sintió envidia al ser despreciado
– ¿Por qué no me pide a mí que todo lo puedo?
¿No soy el Dios del universo?
con ira
movió el complejo poder de sus dedos
abriendo mil agujeros de gusano en el firmamento
¡Tan negros! ¡Tan negros! ¡Tan negros!
pobló los huecos de densa oscuridad
colmando de espinas siniestras
las bellas puntas de las estrellas
¡El poeta ya no sentía!
deseando morir
¡No moría!
desesperado
¡Huyó a lar de los dragones!
caminó descalzo sobre las piedras encendidas
que habitan en la lava de sus ojos
sediento
bebió del caldo que frotaba la fugaz estela
en las míticas aletas de sus pupilas rojas
moribundo
destrozó todas palabras blancas
arañó el baúl las tristezas raídas
rompiendo la cerradura que escondían
el principio y el final
¡Ya había perdido allí!
entró
estaba regado de flores secas
lagos de sal
mares de lluvia sin rocío
temeroso
rompió la vasija del orgullo
desguazó la mirada del pastor
decapitando
el maniquí de grava que lo veía
limpió
las tinieblas que cubrían al espejo…
¡los dragones comenzaron a batir sus alas!
escupieron pedazo de tiempo
arrodillaron pesadillas
domesticaron las serpientes que latían
a la orilla del río de luz y nácar
¡El poeta se elevaba!
con aleteo prestado de mil pegasos
enfrentó al espejo
observó las cicatrices de Frankenstein
la perturbadora Sombra de Jung
aquel recuerdo…
¡Allí estaba su amada!
desnuda tal Venus de Milo
sedienta como el desierto del Sahara
¡Tan sola!
estaba de perfil
con la mirada fija en uno de sus rincones
¡Tan triste!
lloraba…
El poeta
comenzó a escribir
¡Los dragones ya no estaban!

Scarlet C

¡ÁTAME A TUS ENCANTOS!


¿Qué no haría, por tenerte a mi lado?,
rozaría tu esencia lumínica bendecida,
¡fluiría la corola del amor alumbrado!
sería el gran solista versal ilusionante.

Te besaría el poder atractivo del alma,
fascinante es tu lindísimo-tierno rostro,
átame a tus embelesos extraordinarios,
rocíame la luz de afecto esplendoroso.

¡Átame a tus encantos!, ¡excelsa reina!,
me has hipnotizado y que impresionan,
y las noches son inspirantes de versos.

Julio César Portella Medina -Perú-

AUNQUE TÚ NO ME CONOZCAS


Aunque tú no me conozcas
Siempre viajas tú conmigo
Porque siempre estás presente
Dentro de mi corazón

Aunque tú no me conozcas
Tu sonrisa no la olvido
Porque ella es la culpable
De todo esto que nació

Y aunque tú no me conozcas
Me embrujaste con tu hechizo
Y para ti estoy cantando
Siempre una nueva canción

Y aunque túu no me conozcas
Eso no me ha impedido
Que por ti esté latiendo
Este loco corazón

Y te llevo en mi presente
Y te sueño en mi futuro
Y como mi primer paso
Te he compuesto esta canción

Porque quiero presentarte
Como son mis sentimientos
Para que vayas sintiendo
Este amor que siento yo

Esas rosas que llegaron
Una noche a tu puerta
Sin tarjeta ni una nota
Pero con un corazón

Te las ha enviado este hombre
Que de ti se ha enamorado
Que hoy se ha declarado
De ti un admirador

Y aunque tú no me conozcas
De ti vivo enamorado
Y espero el momento
Para hablarte de mi amor

Aunque tú no me conozcas
Pero yo sueño contigo
Y quiero que siempre sepas
Que tuyo es mi corazón

Jorge Macias Hernández -México-

ESTRUENDO


Tu alma junto
a la mía hacen
que en silencio
el estruendo de
nuestros corazones
nos ayudan a olvidar
los fantasmas de
amores absurdos

En la soledad de
La intimidad
Tus gemidos se
Convierten en un
Fragor que me
Atormentan con
Vehemencia.

En la algarabía
Tu ser es mi locura
Se transforma
En mi delirio viviente
Tus entrañas, tu energia
Y tu presencia se
Adueñan de todo mi ser.

Rony Pérez.

MIGRANTE VENEZOLANA


Mientras mi auto lavaba,
sentado en espera estoy
y la chica de los tintos
a lo lejos veo venir.
Es una chica agraciada
de un muy fileño perfil,
de caderas danzarinas
que lleva cumbia en los pies.

La llamo para pedirle
un vaso de su bebida
y también para preguntarle:
¿en qué lar de Venezuela
la vieron nacer en flor?
Díjome que fue en Coro,
en el estado Falcón,
donde su vista vio al sol;
y de allí hace poco migró.

De seguido me explicó
lo que sufre un migrante
por la gente que dejó,
su madre e hijos lloró
evocando lo que siente
ver su tierra en la miseria
y que ya nada es como antes.
Así añoró las cachapas,
caraotas y tostones,
las antiguas casas del barrio
y las aguas de sus mares.

Y amargamente lloró
por sentirse un refugiado,
mil desdichas padecidas,
ser tratados como parias,
sin cobijo y maltratadas
por quienes pensaba hermanos
pues, nadie les dio una mano.

Gimoteó por largo rato
y muy triste me contó:
“Lloro mucho por las noches
de pensar en mis muchachos,
la sonrisa de mis niños
cuando iban para la escuela,
donde siempre fui maestra”.

ABEL RIVERA GARCÍA.