lunes, 11 de agosto de 2014

DÍA DEL NIÑO


Los aviones atronaron sobre los cielos de Gaza
esparciendo su metralla y explosivos por doquier.
Se vio a la gente correr a esconderse en los refugios.
Los niños y los adultos vieron a muchos caer
y en el suelo perecer con sus cuerpos destruidos.
La sangre formaba un río que circulaba a sus pies.

No hubo tregua ni una vez, ni paz ni bandera blanca,
sólo sórdida arrogancia, que no se puede entender.
Nadie puede ser tan cruel con tantos desprotegidos.
Se vio a un pequeño perdido en el campo de la guerra.
Su madre, herida, lo espera entre los cuerpos tendidos
y en el “Día de los niños”, sin tan siquiera alcanzarla,
con una bala en su espalda, se vio caer al chiquillo.

INGEL LAZARET

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