Te llamaré Blanca, mi Blanca, mi eterna bruma,
pintada por mi alma,
amorosamente mía,
jaspeada y almendrada
o cubierta por mis manos frías,
pero siempre mía,
como una boca mía,
como un gajo que me falta,
como una porción que nunca sobra
por ser una mañana linda.
Del libro Poemas íntimos de
SALVADOR PLIEGO
No hay comentarios:
Publicar un comentario