sábado, 9 de agosto de 2014

OBERTURA


I.

La voz, seducida por el eco, descendía en la luz del cielo.
Hace tanto.
Óvalos de cobre y nácar, detenidos rostros de un vitral;
esparcidas en el dolor, la orfandad, cantábamos con los ojos entornados y sonreíamos.
Luego, el cielo se cargaría de nubes y luego, se desataría la tormenta.

II.

Muerte al siglo XX. El deseo es el terror. La sinceridad es una ermita; el amor, una ermita.

He tallado un rostro en el cuarzo. Lo he tatuado en la pleura, el ventrículo izquierdo, el músculo sartorio.

Los bosques cumplirán un milenio al amanecer.
¿Amaneceremos con ellos?

Sentir beethovenianamente es una locura en estos tiempos.

Del libro “Iras y fuegos. Al margen de los tiempos” de Eugenia Cabral -Argentina-
Publicado en el blog revistaislanegra.fullblog

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