En homenaje a Antonio Machado
De Casares a Leningrado, piden
clemencia los poemas tan efímeros
como furiosos, porque sus impresos
laberintos fluyen en dolor múltiple.
De lavanda sus pétalos secretos
que nos reconstruyen para decirte
memoria y mar de pésames tristes
como viento sin medida. Me acerco
a tus salobres diamantes que reciben
fuego, nobleza, tréboles, acero
y la escritura del lugar certero,
avivando fragancias, los jazmines
que Andalucía muerde como texto
dibujando amor felino más libre
que los extremos de la luna, tinte
de niebla, señales del alfabeto
respirando trazos irresistibles
de ausencias y fortunas, quizá tormento
quebradizo en salmos y testamentos,
quizá en claves solitarias que viven
plazas, rostros, fronteras que desvelo
con la razón del pasado y la estirpe,
a media tarde en un vano intento
de saberme infante al postrarse simple
la noche. No hay gozo ni lamento
sino recuerdo que no nos lastime,
el amparo de la rosa que exhibe
sueños y cordilleras al viajero.
Albert Torés
Publicado en la revista Sur 2
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