No recuerdo el día exacto
en que la vi por vez primera.
Su sonrisa graciosa, era
un beso preso por el tacto
sólo posible por el viento
quien rozaba sus labios fríos
y los pasó sobre los míos
un día, en algún momento.
¿Cómo es que la quise un poco
sin haber sus labios besado?
Sentí que estaba enamorado
al punto de volverme loco…
…Oí al viento pronunciar
su nombre, -pronunciar su nombre-.
La quise, pero amó a otro hombre;
no pude sus labios, besar…
…Amé. Sufrí gracias al viento,
porque rozó sus labios fríos
y los pasó sobre los míos
un día, en algún momento.
Juan C. Pavón -Nicaragua-
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