martes, 26 de enero de 2016

LA LUZ DE LA VIDA.


Y se hizo la luz.
Venció a la noche, sus fantasmas, sus silencios
entre lágrimas y labios secos que murmuran
llantos quietos, sol de luna en la noche, quedos.
Voces calladas, escucho, en ecos silenciosos
despertar sin prisa, de mi cuerpo que dormía
por mis venas, ya no hay prisas, ni agonía
mi piel se solaza de besos, amores compartidos.
Escucho el paisaje de la risa, mesurada y fugaz
presiento el clima de alegría entre lágrimas y besos
entre el morir y vivir siento el lamento de huesos
alegría y aliento, que estás de vuelta a la vida y paz.
Y se hizo la luz, ojos desesperados, secos, yermos
miran a través de un espejo de niebla transparente
colores extraños procesan, en mi exhausta mente
es el dolor de ver y no ver nada, colores perversos.
Y se hizo la luz, vi las lágrimas y las cálidas sonrisas
de los seres que más amo, en la memoria que regresa.
Esfuerzo primigenio, mi mano, que torpe te acaricia
y me convenzo por fin, se hizo la luz, regresó la vida.
la luz regresa, después de la tragedia, es cuerpo y dolor
carne desgajada, reparada en momentos sin tiempo
que despierta a la vida, en un canto hermoso, divino,
dulce y suave, que se canta con toda el alma en la voz.
Cuando conocemos “el antes y después”
de la vida, se la aprecia con otro valor.

Manuel F. Romero Tucumán -Argentina-

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