miércoles, 6 de enero de 2016

SEÑORA DE MEDIA HORA


Señora inmaculada, que vas por la vida arrastrando tus cadenas, cadenas tan largas que te condenan, por tanta astucia inesperada, por enredarte tanto en amores prohibidos, por tu cara de belleza sin igual, y tu cuerpo tan escultural, son los hombres que se te entregan, los que te dicen que tienes el don de atrapar en tu red un sin fin de lujurias que cruzan y alumbra tu largo caminar, a ti señora de media hora que veo dando traspié en tu rumbo sin orientación, que te enredas con cualquiera en las noches que sales a cazar, en esas noches que solo piensas en el puro placer, aquellos que creemos que somos los que te conquistamos y eres tú la que nos das la gran lección, yo que caí en esa red, creo que volvería caer, por la forma de sentir, por esa manera de amar, porque me hacías ser el hombre más afortunado que existiera en este mundo, y no sé cómo te portas con los demás, pero para mí eres y serás la más hermosa del lugar, la diosa de mis sueños, alguien como tú, que me das la ternura, que me cambió mi forma de ser en esas noches tan largas de inmenso placer, te doy media hora por tu compromiso ante la sociedad, que critica sin saber, que tenemos esas vidas separadas, búscame cuando termines con tus obligaciones, te esperaré con las fantasías del tiempo, esas ilusiones que desbordamos al entendernos, al recordar tu tez desnuda y tu piel tan tersa que no se puede arrancar de mi ser, amor, amor, mi gran señora como te puedo olvidar, este amor es más profundo que el abismo del mismo océano que al verlo tan horizontal se hace mucho mar, como negar lo vivido si yo te he amado y te sigo amando, y no ha llegado otra que pueda ocupar tu lugar.

ALEX GAMBOA

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