Mirándote a los ojos te confieso
la cruel melancolía de mi vida
que embarga mi destino en esta huida,
que solo dejará la huella de un beso,
acariciante de tus suaves labios,
al saber que es imposible dar amor,
cuando el deseo se convierte en clamor,
y la entrega sumisa a tus agravios.
No entendiste mi amor, ni te interesa,
reconozco mi error, y mejor me alejo.
Aún yéndose mi alma te confiesa:
la grandeza de todo tu cortejo
la pureza de toda una princesa,
y el respeto de siempre, que te dejo
Mauricio Mahecha Cadena -Colombia-
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