martes, 5 de enero de 2016

MANUELITO


(CUENTO NAVIDEÑO)

Desgarrado y misericordioso se hallaba Manuelito, silencioso y pasivo mirando el árbol de las luces triste. Llegó a la conclusión que todo estaba acorde a su desilusión, que volvería a estar descalzo, sin juguetes e irse a la cama sin cenar otro año más; que Papá Noel por sus senderos no llegaría ni sus cartas habría leído.
Sus ojos eran cascadas de lágrimas que corrían por sus bondadosas mejillas.
Manuelito no entendía el olvido terrenal, pero esa noche una fugaz estrella en el horizonte le dijo solo Dios es testigo de la pobreza de los tuyo y en su lista celestial escrito tu nombre está.
Aquel noble pequeño esa noche del veinticuatro fue abrazado por la luna entre las nubes dormido en su ternura.
En la madrugada estrellas con cascabeles lo despertaron y un haz blanco que brillaba incandescente pronunció su nombre ¡Manuel, Manuel ya regresa a casa y mira tu árbol de navidad, verás la alegría de sus luces y debajo encontrarás tus sueños los zapatos, los juguetes y la gran cena navideña.
El niño saltó de alegría no lo podía creer, su felicidad era más grande que el universo agradeció a Dios por su venturosa dicha y junto a su humilde familia cenó y después en una correndilla salió a jugar.

LINDA PATRICIA CANDANOZA

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