martes, 5 de enero de 2016

ERAN FUSILES


Los fusiles miraban con superioridad
de guardianes de la razón.
Habían hecho su cónclave los fusiles,
muerte del universo, por lo que se encontraban
atareados con su bayoneta.
Tareas rutinarias, el saber controlar
muy ordenadamente
a los transportadores de las lástimas.
Un especial trabajo, máxima vigilancia;
por eso fue asignado a los especialistas.…
Debían dirigirse al lugar donde yo,
representante de la inocencia en la tierra,
me encontraba sujeto
al perforado muro de ideario…
Sus puntos miradores enfilados al sitio,
donde abollaba mi cuerpo con sus latidos.
¡Allí se encontraba con su porfía,
y al derramar sus impulsos en el mundo infeliz,
a los más les mandaba su pensamiento: amor,
por ser los inocentes, lo mismo que las olas!

Juan Durán
Publicado en la revista Aldaba 28

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