martes, 26 de enero de 2016

ALBORADA


Sobre la alborada que nace
-acuarela plateada en las montañas
ambarinas de esta tierra despliega
el amor su aureola, para iluminar
su bóveda con floridos estandartes de caricias.
Es un volcán de cristales, caudal de lirios y rosas
transparentes como el aire que respiras.
La luz del alba te espera, sedienta
y acurrucada, en el alféizar de tu ventana
para teñir de diamantes
las cornisas de tu alma.
Pabellones de tinieblas cultivó
la hora tenebrosa del dolor y de la ausencia
en los espejos nocturnos.
Ahora, la luz del alba,
como un aluvión silvestre,
aborta su siniestro pedernal
en el lánguido crisol de tu mirada,
después, la hace sucumbir
en los espasmos de la niebla,
como las olas del viento en las esferas celestes.
La línea encarnada del horizonte,
como el carmín en los labios,
se vislumbra, candorosa,en el iris de tus ojos.

Encarna Gómez Valenzuela (Pegalajar, Jaén)
Publicado en la revista Aldaba 28

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