Me pierdo en el desierto de la ausencia
camino casi sin oxígeno en los pulmones,
espero encontrar pronto oasis de tu mirada
con labios que se rajan en escasez de amor.
Mi cuerpo sucumbe entre tempestades
y me salpica la arena fina del desprecio
en la soledad, la temperatura bajo cero
no hace diferencia entre día y la noche.
¿Será acaso un milagro que lluevan caricias
que salgan a flote desde un corazón puro?
De pronto, bien lejos se despeja la tormenta
y la luz de los ojos de tu alma me sacian.
Miguel D. Gómez -Argentina-
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