¡Estoy muerta!
Mi Padre empezó a matarme cuando me hizo
objeto sexual y en vos despertó la envidia.
Clavaste el cuchillo a mi espalda. ¡Estoy muerta, Madre!
El niño implora el perdón y nada pierde, por el contrario,
se dignifica.
El adulto vuelve a mentir.
Todo quieren y han de acumular.
Preguntad a la edad
si el oro evitó llorar.
Sortilegio de pena – filtro de engaño – ¿queréis, Señora,
que nos hermanemos?
Inyectemos sangre del uno al otro, esto es brujería, pasión
y fe al mismo tiempo. Mezcla de todas las cosas
divinas y diabólicas.
La mente contorsionista, enana crea actos feroces, y pocos
se apresta a recibir el aliento en el amanecer del nuevo día.
Acariciar las aguas que llegan y se van.
Oh, el líquido preciado por el grueso de la humanidad buscado
es la sangre.
Palparla derramada.
Del libro TROCITOS DE ELLA EN MÍ de
OMÍLCAR CRUZ RESTREPO -Colombia-
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