miércoles, 6 de enero de 2016

POEMILLA LXXXVIII


Tú y yo, sumados a nuestras soledades
creamos con nuestras manos una flor de sal
que aguantó la fuerza de vendavales
y se empapó de tibias humedades,
convirtiendo las arenas en oasis frugales
y a nuestra frágil flor en poblado rosal…

Isidoro Giménez

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