Después de aquel enojo
una mañana al despertar me dije:
te voy a olvidar...
sí, te olvidaré!
Pero por cada intento
dentro de mí salía una voz
y me decía:
pretender sacar el amor del corazón
es cómo esperar que el sol se oculte eternamente
o que del poeta no fluya en su mente la inspiración.
Esperar que las estrellas jamás vistan el firmamento,
es ver que los capullos
de las calándulas caigan
sin llegar a florecer...
Es dejar de escuchar el canto de los pajarillos
y el clamor de sus críos
cuando necesitan comer.
Es... es no ver correr las aguas del río
o qué por siempre se seque el mar
Otra voz interna me decía:
el amor que se ha anidado en el corazón,
no es amor inventado,
Dios lo ha brindado
Inútil es pretender
quitarlo sin razón.
Me enfrenté valerosa a mi conciencia
recordando tus ofensas
¿Y sabes cuándo te pude olvidar?
¡NUNCA! ¡NUNCA! ¡JAMÁS...!
KARO ALAN
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