Cuando salió el sol
me levanté y te llamé
por teléfono para saber
como pasaste la noche.
Yo no conseguí dormir
porque no pude olvidar
la promesa que me hiciste
al separarnos al anochecer.
Nadie cogió el teléfono.
Colgué y esperé a que ella
al ver la llamada me llamara.
Esperé, esperé y esperé
pero el teléfono no sonó
y me quedé sentado en el salón
toda la mañana leyendo
y nada, nada, ocurrió.
Debiste olvidar tu promesa.
Olvidaste cuanto pasó.
Ahora solo me queda
hacer como tú, pensar
que nada sucedió.
JOSÉ LUIS RUBIO
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