Sale con la esperanza de su alma en busca de la felicidad y logra trepar en el ala de la dicha hasta con seguir la sonrisa de la vida y la alergia del destino que le ofrece un mundo de cariño y la abundancia de la amistad en aquella ciudad a donde fue a parar por causas de la vida.
En la calle de la sonrisa se topa con los ángeles de la simpatía y empata con los seres de la armonía llegando al jardín del querer logrando todo lo propuesto por su corazón que matiza su espíritu en un mundo de odios, envidias donde los hombre luchan cada día y conquista la felicidad ante tanta inmundicia que encuentra a lado y lado de la vida. Llega a ser gerente de su propia dicha que alimenta con gotas de empatía que salen del sudor del corazón y mojan el alma donde riega a todos los que se encuentran con él en el camino del porvenir, llegando a canalizar la suerte y mejorar su vida y la de los demás salpicados por los brotes de amor y cariño que salen de su ser llegando a un punto donde convergen todos para lucir en su corazón la armonía que radian a todo en que se cruza alimentando un mundo de felicidad en el estado del odio y la envidia.
Las personas alimentan su alma todos los días con gotas de esperanza y alegran su ambiente de la armonía que brota de su corazón y hace posible todo lo que se proponga hacer y culminar el día con resultados positivos de sus actividades y llegando a casa con la satisfacción de lo propuesto y llega a la meta con sonrisas y alergia dejando una estela de bienestar en su oficina y en la casa llena los rincones de una dicha que perdura hasta que comienza la rutina del otro día para iniciar con unas tostadas de me vaya bien.
Gaston Tarra Gallego
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