miércoles, 6 de enero de 2016

GULA DE OTOÑO


Sin la mirada de sus ojos
intenté la lujuria
amputando mis lágrimas,
su piel oculta en la cubierta,
en pleno cuerpo
rodea su obra
colmado aroma de instantes,
del estío a los engendros del orfebre
pasea conmigo,
despacio
siento un estampido ardiente
en un recuerdo
que acaricia su rostro,
arruga abolida y arrojada
¡por favor no te apresures!
en un hueco
en la espesura de su pelo
a veces, muy diminuta
se despide una sombra de luz,
no hay oscuridad
y la ceniza del silencio
vuela sombría,
le susurra una sonrisa
aliento de nostalgia
que honda
saquea los sentimientos.

Manuel Vílchez García de Garss

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