Apareció, exhalando aromas de sándalo,
al doblar la cintura por el esbelto talle.
¡Cuántas veces me sirvió, aquella oscura noche,
en agua cristalizada, rosas líquidas!
(Al-Mu´tamid. Siglo XI)
Otrora encontraste
espacios gestados con sílabas de luz,
instantes revividos
más allá de la memoria.
Vigilabas la hoguera
en propuesta de sol,
mientras Yasmina, solícita,
acudía para adecentar la mesa,
donde esperaban, suculentas,
las viandas y las rosas.
Otrora también, hoy recuerdo,
escanciabas el vino
y te miraras en sus ojos,
henchidos de alegría.
Era el sabor de otro tiempo
cuando los fogones respiraban
olor a yerbabuena y eneldo,
mientras degustabais
rellenos alcanciles
y tiernas promesas.
Las sábanas expandían
gotas de azahar en la piel,
la más leve, la más dulce
para tus labios.
Dulzainas y rabeles
acompañaban las horas del gozo,
hábil regate al sueño, fértil deseo
desde el mirador de la aurora.
Acariciabas un tiempo
esplendoroso en el viaje, unido a su cintura,
traspasando planos, crecidos en la hoguera
que unía, ya vencidas, vuestras sombras.
Aquel dulce de almendra y miel
fusionado al calor de su mano,
mientras en la tuya crecía
el olor a canela y cilantro,
confituras cubiertas de alcorza.
Y ella, Jasmina, acrecentaba en el vientre
la danza que evidenciaba el futuro,
mientras el vino corría por la vereda
de los días, junto al manantial de agua,
que era mucho más veraz,
más dulce y eterno,
entrelazadas vuestras manos, cerca de la torre
alberrana, después del mediodía
PILAR QUIROSA-CHEYROUZE -Marruecos / Almería-
Publicado en Luz Cultural
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