El corazón es un musculo ciego y endurecido que le adjudicamos todos los dolores del alma, si algo nos duele o nos disgusta decimos que se nos oprime el corazón si estamos alegres que nos palpita el corazón si nos enamoramos le achacamos al corazón, todo cuanto sentimos decimos siempre que está en el corazón, eso es lo que creemos pero no hay mayor mentira, en realidad es en el cerebro donde acumulamos ese vértigo de sensaciones que va rellenando la vida, es en el cerebro donde almacenamos tristezas y amarguras alegrías y quebrantos odios y quimeras, es con la mente con la que nos enamoramos y pasamos del regocijo a la desesperación, pero nosotros nos empecinamos en adjudicar al corazón el historial de nuestras emociones, hasta que un día cualquiera nos empieza a fallar la memoria, llega el Alzheimer y se nos borran todas las cosas, es entonces cuando los que nos rodean se dan cuenta que ni siquiera sentimos el corazón, el corazón continúa su ritmo totalmente ajeno e inconsciente, el cuerpo mantiene la vida pero con la mente en blanco ese musculo no expresa nada, va manteniendo un cuerpo vivo que no sabe nada porque se ha convertido en una continuación de esa máquina ciega que solo se alimenta del bombeo de la sangre.
Granada Sandoval.
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