viernes, 15 de mayo de 2020

VIDA, MÍA, ¿DÓNDE ESTÁS?


En la imperturbable soledad te busco y no te encuentro
agitándome en el arcón de la memoria y los recuerdos
en senderos yermos grises, turbados de dolor y melancolía
indagando momentos buenos, malos, angustias no queridas.
Años te llevaste como lágrimas que se van entre mis dedos
se escurren en mis marchitas manos, abiertas a los misterios.

Añoro aquella infinita alegría, de mi primera bicicleta
y tú, vida, ahí mismo, me asestas tu primera estocada.
Me mortificas, aun pequeño, con la muerte de mi abuelo
recuerdo más querido, allá lejos, alma de niño lastimada
confundido y llorando, en los brazos de mi abuela amada
y a su perro que aullaba muriéndose, cerca de sus restos.

Vida ¿dónde escondiste las caricias, los besos de mi madre?
se fue y nunca los tuve, triste, alma de niño en mis mejillas.
Pero la bella voz de mi padre, sigue escondida en mis oídos.
¿En qué lugar dejaste el amor de mi abuela y sus recuerdos?
Sus besos, sus libros, su rodete de plata y sus tibias caricias
cuando me enseñaba y leía a media lengua, el Martin Fierro.

¿Dónde están?, vida, mis recuerdos, mis tristezas y lamentos
y te olvidas, impúdica, de mis pocos momentos de alegrías
ahora sigo sin notarlos en la maraña de mis luchas, día a día
buscando ya cansado, mis quimeras, progreso y crecimiento
ya cumplidas mis metas, mis logros, dedicado, con esfuerzo
y el éxito para florecer, extrañando mis cosas más queridas.

¿Dónde, dónde se perdieron con dolor los girones de mi vida?
porqué tú, mi vida me los esculpes a fuego lento, imborrables
todos los momentos tristes y felices de mis lágrimas, mis risas
instantes que se detienen en mis ojos, grabados y perdurables.
Ayúdame a encontrarte, en la búsqueda de tu lugar insondable
¡Ay vida! no seas cruel no retoces en mis turbaciones y pesares.

¿Dónde estás vida? Ya te fuiste lejos sin espera y con premura
pero te llevaste mis otoños, mis fuerzas, mi salud y mi cordura
dejándome sólo dulces mansedumbres de amores y de utopías
entre nuestras pasiones lujuriosas, en noches puras, cristalinas
explorando los instantes del gozo, del amor y la dicha prístina
consumiendo todos mis momentos de vida y dichosa algarabía.

Tú, vida, me despojaste con dolor todas mis cosas más queridas
Son joyas, guardadas en mi memoria que atesora y no se olvida
que son las cosas duras, buenas, dolores y alegrías más sentidas
pero tú, aunque lo intentes, nunca podrás borrar de mi memoria
ya guardadas en el arcón de las cosas escondidas y más queridas
grabadas con amor, dolor, fuego, en mis largos tiempos y fatigas.

Y no podrás, vida, con los recuerdos de mis cosas más amadas
Cuando expire mi último aliento, ni aún después de mi partida
me las llevaré conmigo en besos y caricias, vividas, atesoradas.

¡Tantos y tantos recuerdos, que atesoro!, Vida Mía.

Nuestra existencia es irrepetible, única,
hecha en un trozo de la piedra de la vida,
por la irremplazable artesana del taller de nuestro tiempo.
La insobornable conciencia.

Manuel F. Romero Mazziotti -Argentina-

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