lunes, 18 de mayo de 2020

ELLA Y ÉL, CATARATA Y REPRESA


Destellos desde sus ojos, luces desde sus contornos, reflectores desde sus pechos. Ella es río, catarata y salmones juntos. Él sólo es estanque, represa, red. Y le reprocha a ella que parezca un remolino. Y encierra la vivacidad de ella, su desbordada energía de cauce y manantial. Salen de casa. Ya en la calle él la saca de un bolsillo, la despliega, le pone un collar y la deposita en el suelo. Ella, de madrugada, no deja de tener esa pesadilla. Ahora está de pie junto al semáforo porque contra toda prohibición salió sola. Y, sin dejarlo hablar, lo citó por teléfono desde una cabina para después de la jornada de trabajo. Cuando, todavía a lo lejos, lo ve acercándose desencajado y furioso, ella, que
aguarda ese instante, le señala la luz roja, da media vuelta y desaparece por la entrada del metro mientras comienza a desterrar humillaciones. El semáforo permanece parpadeando en rojo, pareciera que de entonces a la eternidad.

Del libro Bla, bla, bla, bla, bla sobre el amor de FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES

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