(A mi sobrino Cristóbal)
Once años despertando del mismo sueño.
Mi niño se duerme con el ¡Ay qué pasará!
Siempre con una sonrisa y animando
a quienes lo rodean: familia, compañeros
de clase y profesores en general.
Cuando llego a su vera y me sonríe
como sólo él sabe alegrar mi corazón
es mi alma la que se desboca
y la que vibra ante tanta integridad.
Un coro de ángeles es su risa cantarina
y, cuando le digo bajito: te quiero, él
responde y yo a ti, tita… más.
Mi niño está superando una grave enfermedad:
Atrofia muscular Espinal grado II se llama
¡que nombre más original!
Más, no contaban con la MADRE CORAJE
de las que de luchan contra corriente
mirando de frente los miedos y
contratiempos con los que batallar.
Quizás no sea el mejor poema que pueda
escribir, leer o escuchar, pero sí
es una historia de superación y de sueños;
esos sueños que se esfuman
cuando la aurora va a despuntar.
Una vez más llegó la hora de soñar.
Estaremos unidos con el alma
aunque sea en diferente lugar.
Seguiremos soñando sueños, todos,
su padre y su madre y mi ÁNGEL,
muchos…muchísimo más.
¡Suerte mi niño, seguro que allá
arriba nadie te fallará!
Juana Campos Cortés
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