jueves, 30 de agosto de 2018

POEMA LUCIÉRNAGAS DEL CERRO CUNDÍ


Cada día por las tardes,
cual si fuera romería
o como si manda debieran,
al cerro suben de prisa,
con lluvia, calor o brisa.
¡Ya arriba la antorcha arde!

Burros, a secas les dicen,
sin ser de los que rebuznan
o nuestras calles tapizan
con sus verdes cagajones.

De la cima sale un humo:
denso, acre y oloroso,
de lejos se ve brumoso
-como incienso religioso-
sin que, de forma alguna,
se queme tan sacro insumo.

En noche oscura parecen
luciérnagas encendidas
entre el matorral escondidas;
y algunos hasta amanecen
¡Y bien pronto se enloquecen!

ABEL RIVERA GARCÍA.

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