martes, 23 de febrero de 2016

TE ENCONTRÉ EN FEBRERO


Te encontré como un voraz
ímpetu en torno a mi poema,
el comienzo fue como una nube
donde sus campos magnéticos
y la cúspide de los designios
fueran el percutor impalpable
de ese instante estático.
¡Cristalino azar
tribuna del placer!
Te bañabas en la desnudez de mi lápiz
viendo al poeta de la gallardía y la luna,
asomada a las rejas de la libertad
y a los heroicos fantasmas,
y a oraciones de una sangre bendita,
confundida entre las ramas
en el manto estructural de un pétalo
con tu voz callada flanqueando
los cuatro puntos cardinales,
aquella noche de grillos y calma
tu beso desbordante pinceló mis labios
sensitiva fermentación virginal,
espuma de tus venas me atravesó
con raudales de escalofríos testigos
de un mar violento danzarín dominado
por el furor de una bravía afinidad.
¡Ahora gozo tu resonancia
eco del desafío de tu vuelo!
fue mi nave y tu tiempo,
engendros de barro,
arqueólogos de un manto balsámico,
sepultureros amigos con laureles
enterraron la fiebre del albedrío.
Y llegaste tú en tu contextura de miel
en ángulo recto con tu galanía
y turbaste de emoción mis mejillas
mi vida pacientemente hipnotizada
boga por tu eólica curvatura
a aletazos de unas zarpas de vida
peso y talla de tu inteligencia.
¡La elipse del delicioso encuentro
en expansión por una erizada luna!
Cuanta neblina al atardecer
engañosa entre perfectas sombras
forzaban que nuestros ojos se nublaran
pero ningún mundo oculto
turbaba el destino, desnudez intocable
donde nunca muere la estrofa,
y la estrofa fue amar
y del amar fluyó una marea de versos.
¡Calíope abreva en tus besos
primer aliento de las silabas de mi poesía!

Manuel Vílchez García de Garss

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