Lenta sin ti es la noche, el duelo es largo,
dilatada la espera, el beso frío,
oscura el alma está, el tiempo vacío,
y el paladar lleva un sabor amargo.
Al margen del descanso, sin embargo,
fugitivo va el sueño, como un río
que se queda y se va, con el desvío
que apenas rinde incómodo letargo.
Y los minutos, y las horas luego,
me cercan, y me roban el sosiego,
proyectando tu imagen pertinaces.
¿Dónde estás, que no acudes a la cita?
Mi voz te nombra, mi recuerdo grita,
mi cuerpo entero espera que le abraces
Del libro Voces al Viento de Francisco Álvarez Hidalgo
Publicado en Carta Lírica
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