Y es siempre tan pesado
el silencio de los barcos
moviéndose en los sueños,
que el juego nos devuelve
su sombra agigantada
mientras la visión se pierde
en el reflejo del agua.
Sólo la ruptura tiene don de abrigo.
Del libro Arreciados por el éxodo de
María Eugenia Caseiro (Cuba)
Publicado en Pensamiento poético
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