Déjame ser un llanto callado
en la solitaria noche.
Déjame ser esa luz que, tímida,
ilumine los sentidos
hambrientos de emociones.
Ese caracol perdido entre las hojas
o el reflejo de la luna en tu ventana.
Pequeña...
sólo un toque de mí
que apenas te roce
y te sorprenda.
Quiero ser así, esa nimiedad
que se pierde en las mañanas.
Dorka Cervantes (Sevilla)
Publicado en la revista Aldaba 29
No hay comentarios:
Publicar un comentario