domingo, 21 de febrero de 2016

PEQUEÑA


Déjame ser un llanto callado
en la solitaria noche.
Déjame ser esa luz que, tímida,
ilumine los sentidos
hambrientos de emociones.
Ese caracol perdido entre las hojas
o el reflejo de la luna en tu ventana.
Pequeña...
sólo un toque de mí
que apenas te roce
y te sorprenda.
Quiero ser así, esa nimiedad
que se pierde en las mañanas.

Dorka Cervantes (Sevilla)
Publicado en la revista Aldaba 29

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