jueves, 4 de febrero de 2016

NOCHE OSCURA DE LUNA LLENA


La llamaban loca, pero era falso. Los tres días que duraba la luna llena, y siempre que no hubiera testigos cuyas energías lo estropearan todo, se abrían las puertas a su paso, los animales lamían sus manos en señal de respeto y las aves nocturnas hacían guardia en el alféizar de su ventana. Todo
objeto inerte se volvía viviente y todo ser viviente se tornaba sumiso. Sentía que algo crecía en su interior; un poder infernal, un odio descontrolado. Consciente del peligro, siempre intentó ocultarlo por miedo a sí misma.
Pero un temor más mundano la empujó a decidirse. Casualmente, se daba el segundo plenilunio en un mes, conocido como Luna Azul, cuya magia tres veces más potente de lo normal le proporcionaría poderes devastadores… y ella lo sabía. De madrugada, salió decidida a la calle. Las farolas se apagaban a su paso y una lechuza vigilaba su caminar. Los maleantes callejeros huían de ella como si fuera un fantasma. Al llegar a la playa cavó por instinto un hoyo en la arena para que una ola obediente lo llenara de agua. En aquel charco, el reflejo de la Luna se volvió una cabeza femenina parlante, de ondulado pelo azul, que parecía tener cuernos pero en realidad era una luna creciente: “Has tardado. ¿Quién ha sido?”. Como si llevara haciéndolo toda la vida, acarició la superficie del agua y apareció la imagen de quien esparcía mentiras sobre ella, sembrando la discordia a su alrededor y  destruyéndola lentamente cada día que pasaba.
Perdido y desnudo entre las rocas, apareció el embustero atacado por una negra nube de cuervos y murciélagos. Aún gritaba cuando sólo quedaba de él su esqueleto descarnado. Arrojaron su lengua
en aquel charco: “Esto es para ti”, susurró Selene, enrojecida por el agua sanguinolenta mientras un buitre espectral se llevaba el cuerpo para depositarlo en el cráter de los enemigos, tanto de los ocultos
como de los declarados. El pacto quedaba sellado: se había sumado al ejército de las abogadas de la Diosa Luna sobre la Tierra, el de las millones de brujas y hechiceras que existen desde el principio de los tiempos.
Y se acabó el miedo.

Purificación García Martínez (España)
Publicado en la revista digital Minatura 145

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