jueves, 4 de febrero de 2016

A UN AMIGO POETA


El día va despertando
abriéndose a la mañana.
La aurora empuja a la luna
luciendo galas de alba.
Los trinos de los jilgueros,
junto a las luces tempranas,
van creando melodías
y al nuevo día acompañan.
Un árbol fuerte, frondoso,
crece junto a mi ventana
y, entre sus ramas, las aves
montan sus nidos con calma.
Mas un nido está en silencio,
su jilguero ya no canta,
ya no regala sus trinos,
ya no alegran la mañana.
Seas jilguero o ruiseñor,
no te calles, canta, canta,
que el cantar se vuelve oro
al salir de tu garganta.
Tu trinar es poesía
que a muchos nos hace falta:
sal del silencio, jilguero,
tu voz no puedes callarla.
Es un Don que te dio el cielo
y tú debes regalarla
porque con tu trino logras
embriagarnos el alma.

Concha Mingorance (Sevilla)
Publicado en la revista Aldaba 28

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