¿Entraría por Duaba…?
¿O por aquellos pedregales de Cajobabo…?
Dicen, lo vieron bajar de la Goleta…
Pero besó la tierra y cantó como gallo.
Un brazo (¿armado…
de la duermevela…?
¿armado
de
la
reminiscencia…?)
remo de proa. Frente
arbórea… Lo vieron, dicen, vaciar el bote
la mano alzada… Saltar.
“¡Cuba…!” (por agua, vino de Málaga)… Y
monte adentro.
En el jolongo: el Diario.
Machete al cinto (¿filo, añico…?) aupando
toda
la teluricidad.
Región florida de los cafetales, con plátanos y cacao.
Kentucky.
Secaderos.
Vereda espesa
en la fértil tierra de Ti-arriba.
Mejorana: Tres Voces.
Jagua.
Mangos de Baraguá.
Hato del Medio: sabana, yerba ahogada del aluvión.
Antaño, más de 500 cadáveres regando la marcha
en el camino de Tacajó.
Barrancas…
Ah, Cauto (¿oye la Voz del Viejo?), cuánto tiempo
que no te veía.
Barrancas feraces y elevadas, desgarradas
a trechos hacia el cauce… Reverencia.
Río amado.
Hojas de zarza o de tomate para untarlas de sebo sobre los nacidos.
Hierven calderos.
Hamaca. Lluvia. Escribir. Sueño inquieto.
Los perros, ahítos de la matazón, vomitan la res.
Turbia el agua crecida del Contramaestre.
Dos Ríos
cruzados por cerca de una ceiba.
Súbito, de cara al sol…
Kozer… ¿cortado como un cañaveral?
Borbotones de tinta (sangre) sobre tierra feraz.
En la finca San Pedro, 27 ha de ser
el número final de sus heridas.
Pero lo han visto…
A flor de labios (soslaya toda posible imitación):
un níspero (imágenes), un canistel.
En tierra adentro (con-fundido), agua
agua clara de lo curujeyes…
En el Diario: “sirve tú, Cuba, Manantial, sirve ya…”
Y la mano, arpada, se le pudrió, casi
de tanto saludo recibido (loas) camino de La Quinta.
Hijo de los hijos de José
(ante la escala de Jacob), ¿la piel cobriza…?
hijo de la predilección de Orisha Oko
desciende, dicen, de la cabalgadura
(¿un caballo dorado, traje de holanda gris?)
Junto al árbol Lezama
deja caer fraterna
transparente
gota
de sudor.
Del libro inédito A wa nilé de
SOLEIDA RÍOS -Cuba-
Publicado en Periódico de poesía
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