domingo, 21 de febrero de 2016

EL SUEÑO DEL PROFETA

                                     
Un profeta dormido más allá de los siglos
sueña que no suceden las guerras ni las armas.
El niño que a su lado lo interroga no comprende
que las razas separan, que el hambre de las masas
es la errada distribución de los recursos
El niño dejó de soñar cuando el profeta dejó de contestarle,
buscando las palabras que extravió la locura de este siglo.
Su memoria cansada no resiste más incoherencias.
El profeta olvida que conoce el olor de la pólvora desde los monasterios,
olvida el aroma de libros encendidos en hogueras siniestras,
Olvida que conserva el exilio en sus venas, corroyendo sangre de otra vida.
El niño y el profeta deciden que no compran memorias a la venta
No aceptan los discursos de profanos acuerdos entre bombas y sectas,
ni de aquellos que venden hasta la misma patria y miran desde fuera
El profeta y el niño conservan su ingenuidad a buen resguardo,
allí donde no llegan explosiones, ni aviones en pedazos
ni ciudades heridas e inmoladas.
El profeta le ha dicho: devora fantasías,
que las revoluciones están hechas de sueños, no de armas.
El niño en su silencio ha comprendido que el profeta no sueña

PAOLA IPPOLITO
Publicado en Gente de Arte

No hay comentarios:

Publicar un comentario