martes, 23 de febrero de 2016
CAMPEONES
De niños en el patio del colegio,
todos querían ser Oliver Atom,
no porque el blanco fuera su color,
sino porque jugaba como un santo
que tenía las alas de Redondo,
y de Bebeto y Laudrup lo mágico.
Los que chutaban fuerte (y los que menos)
imitaban a Mark Lendes gritando
¡¡tiro del tigre!!, nombre pegadizo
pero nada efectivo para el ánimo
de nuestros compañeros y rivales,
por un balón amigos en un patio.
Nadie quería ser Benji ni Warner
si había que jugar bajo los palos:
demasiada arrogancia para un puesto
en el que nunca fueron valorados.
Y luego estaba yo que me gustaba
el estilo de Julian Ross, del Mambo:
decidido, sencillo, inteligente,
admirado, veloz y enamorado;
en cambio, le fallaba el corazón
al personaje más corazonado…
A muchos les costó crecer de golpe
y entender lo que atrás hubo quedado…
El corazón también se nos rompió,
como a Julian Ross, cuando
dejamos de ser niños en un patio.
Del libro "Las salinas del aliento" de Manuel Guerrero Cabrera (Lucena, Córdoba )
Publicado en la revista Aldaba 29
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario