Esperé en la noche
cual gato pardo en acecho
era tu perfume
pensé tu cimbreante cuerpo en derroche
tu hermoso y redondeado pecho
mi mente habló antes que se esfume.
Mis manos ágiles
palparon dulce ternura
lindos pies descalzos
probaron mis suaves caricias táctiles
dos piernas cual columnas que sabrosura
muslos vibrantes torneados como saxos.
Triángulo invertido
al final de tus columnas
delicioso manjar
para un hombre experto decidido
que hurga en un libro entre dunas
logrando goce y excitar sin pensar.
Pechos cual volcanes
que explotan en gran placer
delicados y tersos
deseando caricias dulces a montones
labios entreabiertos esperando saber
si ese amor se cambiará a versos.
Alberto Recalde Romo -Ecuador-
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