lunes, 22 de febrero de 2016

MI POESÍA


Quisiera volar, volar lejos; convertirme en una blanca paloma para sobrevolar los grandes cielos; tenderme en las esponjosas nubes y dormirme acunado por el canto de los juguetones vientos; huir cuando se acercan los oscuros y amenazantes nubarrones, que enfurecidos copan el ancho firmamento; lo incendian con sus ardientes rayos, lo azotan con sus coléricos truenos. Marcharía presuroso a buscar refugio bajo las copas de los árboles, a descansar durante largas noches, sin más preocupación que proporcionarme el sustento en medio de cómodos paseos por las plazas y los jardines, libre de temores y de remordimientos, de ansiedades y de nervios, de depresiones y de lamentos.

A buen seguro mi vida sería más tranquila y más simple, libre de todos los dolores que me oprimen, sin tantos desengaños y frustraciones, más liviano en mis aspiraciones y conformándome con poco, sin necesidad de pastillas para conciliar el sueño y de despertadores para perderlo; sin la maldita fiebre del cochino dinero, que a tantos corrompe y vuelve infelices sin siquiera ellos saberlo. Por supuesto que tampoco sería una vida exenta de riesgos, y tendría una temprana muerte, mas gustoso preferiría esa suerte, antes que esta existencia de permanente desasosiego.

Pero acaso fuera en el fondo ésa una vida más vacía; pues no padecería rechazos ni desamores, ni tendría que acudir al psicoanalista cuando el corazón me sangra, cuando se me resquebraja en minúsculos pedazos que poco a poco me van destrozando por dentro, ni me faltaría el aliento al despertar de un quejumbroso llanto. Pero en ese plácido discurrir de mis días no podría sentir tan intensamente como siento, aunque no sea más que la dulce angustia que me provoca tu ausencia cada vez que te pienso, hermosa mujer de ojos pardos y mirada cristalina, adorable criatura que con la ternura de tus amables palabras me devuelves el sosiego. Y es que, aunque lejana e inalcanzable, cuando te pienso a mi lado a mi lado te siento, mi querida utopía. Y no importa si me faltan las palabras, o si son torcidos mis versos, porque cuando te pienso, vos sos mi poesía.

JAVIER GARCÍA SÁNCHEZ

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