Ya no abres la ventana
de la casa vacía.
Ya no dices su nombre
ni te espanta la orquídea del relámpago
en las mañanas tristes.
Te has quedado tan sola
con la lluvia
que no puedes volver para esperarlo
con tu tristeza nueva.
Uno a uno los ojos de la casa
simulan no doler con los recuerdos...
Uno a uno los días y el dilema
de besar una foto envejecida.
Y entonces te reías de esa niña
que calcaba los mapas de la pena
para decirte en versos su nostalgia.
Y entonces te reías de ese loco
que lloraba la muerte de las rosas
en el fondo otoñal de tus jardines.
II
Ya no abres la ventana
de la casa vacía.
Los muebles escondieron entre fotos
el recuerdo que amabas.
Y entiendes que el amor es sólo un niño
caprichoso y tenaz
que anda en la lluvia,
naufragando sus barcas inocentes.
Y entiendes que la lluvia es siempre inútil
cuando ya a nadie esperas
cuando los ojos duelen al nombrarlo.
José Luis Frasinetti
No hay comentarios:
Publicar un comentario