Sentada
bajo el arco
ha
escuchado un sonido lejanoque procede de las viejas piedras.
Es
una música medieval
como
la que tocaban los trovadoresen las fiestas palaciegas.
Fiestas
donde el color
era
un elemento importanteque adornaba los salones,
que
embellecía los vestidos
de
los cortesanos que se paseabanluciendo sus mejores galas.
Pero
todo esto está solo en la mente
de
la chica que bajo el arcolo mira con toda su atención.
Es
su mente la que baila
siguiendo
las baladasdel medieval trovador.
Ofrécele
tu mano y baila
con
ella esa antigua danzabajo la luz de la luna.
JOSÉ LUIS RUBIO
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