Si no hay boca, ¿qué te besa entonces?
Te buscan mis manos reproduciéndote las manos.
Te persiguen mis ojos buscándote en mis ojos.
En el dormitorio de mis labios
tu boca duerme un predilecto canto.
¡Ay de las ebrias tardes que te quieren!
También mis besos te encubren, te sienten y te quieren.
Los labios son un río que en la noche se derrama…
y son tus labios los que clarean sus canales.
Te abrazan mis ojos. Mis manos se consumen.
Para que la noche viva dos pájaros se encienden.
Y tú eres el amor, el deseo de mis ojos,
lo que la noche alza
y mi corazón retiene.
En cada beso te pierdes y haces que me pierda,
para que un labio se sonría más alegremente.
Del libro Poemas íntimos de
SALVADOR PLIEGO
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