martes, 10 de junio de 2014

PAISAJE DURANTE LA BATALLA


Los poros del paisaje se abren translúcidos,
son una postal ajada en el tiempo de los iphones.

A lo lejos alguien aporrea un teclado
chorreando entusiasmo como calambrazos en una hoguera.

Su paisaje es la enorme y luminosa
pantalla de un aparato eléctrico cual espejo de gelatina.

Muda, parpadeante, la mochila de años
hace que todo caiga hinchado por el peso infame.

El peso infame del estertor de las palpitaciones como el eco de la carraspera de la comedia humana.

Ya no está de moda ser tú mismo,
ya no todo llega ni todo pasa ni lo nuestro es pasar.

El camino es un martirio de pantallas
que empatizan como mármol en las legañas.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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