lunes, 9 de junio de 2014

EL RETRATO


Estaba allí, perfecta, bella
con su rojo sombrero
y sus labios carmín.
Sombra tenían sus pupilas
de tanto llorar.

Bella, perfecta
en pura geometría
de mármol y caricia
de sol último.

Debajo de sus guantes
escondía sus dedos
guardando
un alma de paloma muerta,

luchando por entrarse
hasta su sangre
y anidar otra vez
bajo su seno.

El llanto no existía
era el claro susurro
del agua cuyo acento
estremece las fuentes.

El negro de su vestido
tampoco existía
era tenue sombra sola
de un pájaro dormido.

Y ahí quedó la triste mujer
pensando bajo la amplia frente
el beso que al borde
de sus labios quedó.

El rojo sombrero
su rostro ocultaba
la hermosa sonrisa
que un día a su hombre
le regaló.

Mariana Potosí (Argentina)

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