lunes, 20 de agosto de 2018

VERDE PRADERA


Es una verde pradera
a principios de primavera,
donde vigilo a mis vacas
tumbado en una hamaca.

El resto de vaqueros
van controlando senderos,
por donde puedan pasar
sin que se vayan a lastimar.

Mi hijo va a caballo
a la velocidad de un rayo,
con una sonrisa de oreja a oreja
que a su hermana
deja perpleja.

Ella en una yegua de menor edad
cabalga a su voluntad,
para no caerse al suelo
y luego, buscar consuelo
quiere ser una vaquera,
empezando por terneras.

Ambos se quieren mucho,
y sus consejos escucho,
llevando la graja y el establo,
escuchando a Dios, no al diablo,
y haciéndolo con paciencia
y alguna que otra sugerencia.

Mi esposa está por la casa
y se preocupa por
si algo nos pasa,
nos prepara un buen manjar
y comemos decentemente,
cuando con un baño,
el sudor nos lo vamos a quitar,
pues arduo el trabajo de vaquero,
y lo sabe el mundo entero.

Mañana vamos a la ciudad
a reponer la despensa
que para la variedad
es la mejor recompensa.

Los llevaré al salón
en comida familiar,
y luego, desde el balcón
se pondrán a jugar
el juego de indios y vaqueros,
para ver quien muere,
simuladamente, el primero.

JAUME ALEGRE LASTERRA -Barcelona-

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