LÁGRIMAS
Las lágrimas asomaron de sus ojos, negros como un pozo. Él la miró aliviado. Sorprendentemente, sus lágrimas le aliviaron. Pensó que, si ella estaba llorando, no podía estar diciéndole en serio que quería romper su matrimonio. Aún no había aprendido a interpretar las lágrimas de ella, que eran las de quien por fin ha tomado una decisión y se siente liberado.
NEUTRALIZADO
Oye las palabras que se descomponen en mil pedazos en su cabeza. Las visualiza como una pintura abstracta, en la que los colores parecen haberse estrellado contra el lienzo. Predomina el azul. Él le grita. Ella sigue perdida en su universo cromático. Invencible.
Sin causa aparente, ella sonríe y él sabe que ha perdido esa batalla.
TEORÍA DE LA RELATIVIDAD
Quería terminar cuanto antes. ¡Estaba tan cansada!
Pero la lista de obligaciones parecía no tener fin. Por más que se esforzase y tratase de ir rápido, no veía el momento de acabar. Hasta que algo la distrajo. Una vulgar, insignificante polilla, que había entrado por la ventana del dormitorio. Se entretuvo viéndola volar, preguntándose si sería capaz de alcanzar el armario y qué haría en caso de llegar a él. Transcurrieron unos minutos. Todo y nada. Y lo que parecía tan importante, dejó de serlo. Todo y nada.
AGUAS
Se asomó al océano de sus ojos y el maremoto del que fue testigo lo devastó.
SARCASMO
Ella le dio su vida; él devolvió muerte.
Del libro Prismas de
MÓNICA RODRÍGUEZ JIMÉNEZ
No hay comentarios:
Publicar un comentario