CUERPOS DE PORCELANA
Los vestidos y las máscaras son similares, con sutiles diferencias, al igual que sus temperamentos.
En la oscuridad rojiza de la habitación Anastasia trata de convencer a su compañera para que la asista en su proyecto. La más pequeña trata de rehuir, pero le es imposible. Anastasia no es de las que claudican a sus caprichos.
En su delicado rostro de porcelana no se advierte el demoníaco plan.
Ambas darán muerte esa noche al resto de las muñecas.
EL RÍO Y LOS ROSTROS
La barca avanza.
El pescador se mece acompasado al ritmo del oleaje. Un impulso repentino lo hace inclinar sobre las aguas a babor.
Mira asombrado como su reflejo es llevado por la corriente, mientras otras nuevas reverberancias aparecen, perdiéndose luego en los espejos acuosos que traen otros espejos, en los cuales el pescador se ve reflejado hasta caer la noche, para que otra vez, el caudal amarronado lo vuelva a espejar hasta que el pescador ya no tenga rostro.
LILIANA SAVOIA (Argentina)
Publicado en Antología de Cuentos iberoamericanos en vuelo
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