-Mi amigo "Malatesta"-
Éste era un buen chico, quizás un poco "Malatesta"
solíamos trabajar juntos algunas veces
y en el almuerzo o merienda,
solía él comentar las cosas que pasaban,
por sus desvariada cabeza, -que no estaba tan loca-
-como algunos creen o piensan-.
"Malatesta" miraba al plato y decía:
-nos están envenenando-
yo ni corto ni perezoso le hinque el diente
a aquel filete duro y ya frío y luego a una
rodaja de tomate, que parecía plástico y me supo
a gloria bendita... pues el hambre apretaba
y no había mucho donde elegir...
Pero mi amigo "Malatesta" dijo: mira tomates con DDT.
y boquerones con mercurio... pues esto que navegan
por las costas de Galicia, donde encalló el "Prestigie"
y derramó todo el crudo que llevaba en sus bodegas;
lo almacenaron los peces... ¿dónde? en su panza por su puesto.
Entonces exclamó "Malatesta" ¡por eso mueren los peces envenenados! yo le respondí: no necesariamente todos;
algunos le llevan esa carga de muerte a los que como tú y yo
por necesidad los consumimos.
Los mendigos nos observaban a través de la ventana,
sucia, con moscas bogo tonas, y de postre: "Carajillo" con coñac
para matar los parásitos almacenados en la panza...
RAFAEL CHACÓN MARTEL
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