miércoles, 24 de febrero de 2016

SIGUIÉNDOLO


Lo vi la valla saltando
a las diez de la mañana.
Después a las doce
estaba cantando una canción
en la vieja plaza.

A las tres estaba escapando
de un restaurante de lujo
sin pagar la cuenta
A las nueve escuchaba atento
la lección de un viejo profesor.

Dos horas después tomaba copas
rodeado de sus amigotes
cantando sus saltos y escapadas
acompañándose de la guitarra
para terminar comentando
algunos aspectos de la lección
que le terminaron interesando.

A las tres de la mañana
cargado de vino por las calles
pregonaba: Saltando y cantando
me paso la vida y no aprendo
la lección que me ayude
a escapar de mis vicios.

JOSÉ LUIS RUBIO


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