viernes, 5 de febrero de 2016

SI YO PUDIERA.


Sería un manantial, de agua pura, y cristalino
bañaría con la frescura de mi alimento divino
todas las cimientes en valles, bosques y el trigo
todas las flores, la familia, al hombre y al niño.
Sería Cóndor, de los cielos, de cuello blanco
amaría a la bella de las nubes, el Águila dorada
y juntos volar hasta los más alejadas madrugadas
escudriñando los hermosos ocasos y alboradas.
Si pudiera, sería sol, alimentaría y daría vida
a todo aquel ser que quiera, que crezca y viva
alejándolo de las frías y desoladas penumbras
a aquél que con corazón y alma, ame y quiera.
También sería viento, para llevar las tormentas
darles mi savia y regando a los secos desiertos
también toda mi alma, mi agua y mi sustento
a la arenas calientes y grises, tristes y yermas.
Seria luna, que con su bella luz y pura blancura
cómplice de caricias, luz del amor y la esperanza
de los enamorados, en las ardientes madrugadas
de su pasión, de sus bocas, besos y dulce locura.
Sería un ángel, custodia de los niños, jugando
quitarles el frío, dolor, el hambre y sufrimiento
con alegría, y darles el tan ansiado sustento
con amor, caricias, protegiéndolos y amando.
Sería brisa, y eliminaría las fronteras
de todas las naciones de este mundo
acaso, ¿no nacimos todos desnudos?
y nuestra madre, es la Madre Tierra.
Sería paz, para esta bella y bendita tierra
que se bate entra las guerras y desgracias
que te arrebatan toda la alegría y te matan
sin pudor, injustamente, y por la fuerza.
Saciaría la tierra yerma, a todos los sedientos
sería agua fresca, virtuosa, puros manantiales
regaría al polvo, en los campos y los trigales
calmaría el dolor, al que padece sufrimiento.
Daría un trozo de mi vida, por un gran amor
indagando y buscando la dicha y el consuelo
en el martirio de las noches de mis desvelos
y de ti mujer, bebería de tu boca, y tu calor.
Si yo pudiera:
qué no daría,
qué no haría,
qué no sería.
Para ser feliz.
Aprender a amar, es casi como aprender a volar.
Y no hacen falta ni la brisa ni las alas.
La fuerza del amor, nos llevará muy cerca del cielo.

Manuel F. Romero -Argentina-

No hay comentarios:

Publicar un comentario