Escribir, con los ojos dormidos,
como si me hubiera olvidado.
Y si pudiera
Decir,
ya sin miedo al arenal,
que no es más que otro lecho.
Y declarar con pudor
soy este vapor abstracto,
el que roza, a veces,
las veladuras infieles
de tu canto.
Del libro Las dueñas del desierto de
María I. Saavedra
Publicado en Rick´s café
No hay comentarios:
Publicar un comentario