miércoles, 24 de febrero de 2016

ROSALES


Esa mano imprudente que se obstina
en librar a la flor del manto frío
y ciega en su amoroso desvarío
no sabe, no sospecha, no imagina.

Esos dedos de piel rosada y fina,
sus yemas en las islas del rocío
evitan el dolor y el extravío
saltándose el peligro mina a mina.

La vida es como un tallo largo, impío,
comienza en algo hermoso y se termina
poblando de raíces lo sombrío.

Al joven la belleza lo domina
y nunca alcanza a ver, con tanto brío,
que hiere más la rosa que la espina.

José Tadeo Tápanes Zerguera -Cuba-
Compartido por Claudio Lahaba

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